Las encuestas no garantizan gobierno del Psoe local
En Ejea de los Caballeros, ya se huele a elecciones. Y cuando el aire político empieza a cargarse, los cuchillos suelen afilarse con más prisa que las ideas. El Psoe local, según cuentan los pasillos y confirman los nervios, ha sacado el hacha de guerra. Las encuestas internas no garantizan mayorías cómodas y la batalla por conservar el poder municipal ha comenzado antes de que se convoquen los comicios.
El primer “asalto” ha llegado en forma de filtración para hacer daño político y personal. Un medio de comunicación publicó información interna del Ayuntamiento —un informe de intervención sobre las cuentas justificativas de las asignaciones a los grupos políticos correspondientes a 2023— antes de que el documento estuviera siquiera firmado y finalizado por el interventor. El expediente, de hecho, figura en el orden del día de la Comisión de Hacienda del 28 de octubre, aún pendiente de debate y aprobación, si procede.
La noticia, en sí misma, ya sería delicada. Pero lo realmente grave es la ruptura de la custodia de documentos municipales. En una democracia local, donde la transparencia debe convivir con la legalidad y la reserva administrativa, filtrar documentación interna sin trámite concluido erosiona la seguridad institucional. Nadie sabe —o nadie quiere saber— cómo salió esa información. El interventor dice no tener conocimiento de la filtración. El Psoe sostiene que “pudo haberlo hecho cualquiera”. Una respuesta tan vaga como poco creíble.
El caso del novio de Ayuso tiene su espejo en Ejea

El episodio recuerda, inevitablemente, a otros escenarios políticos de mayor escala. “El caso del novio de Ayuso tiene su espejo en Ejea” (salvando las distancias), se comenta entre bastidores. Porque más allá del contenido del informe, lo que se percibe es un clima de guerra total donde el objetivo ya no es servir al ciudadano, sino desgastar al adversario antes de tiempo. Y en esa lógica, la ética queda arrinconada en una esquina del despacho.
En el trasfondo, una figura emerge la “Señora X”. Su mano, dicen, se deja sentir en los movimientos del tablero, estará detrás de toda acción o noticia perturbadora. Pero en política, lo importante no es tanto quién filtra (que lo es de tipo penal) como qué cultura política permite que se filtre. Esto es lo que tenemos en Ejea aunque no nos lo merezcamos.
Lo cierto es que se ha abierto la «Caja de Pandora». Y los vientos que salen de ella no auguran calma. Parece ser que ya «todo vale». Ejea se desliza hacia un clima de enfrentamiento más propio de los grandes escenarios nacionales —con rifirrafes que recuerdan a Madrid o Zaragoza— que de una villa que debería concentrar sus energías en cosas más tangibles: que las basuras se recojan puntualmente, que las calles estén limpias, que los jóvenes encuentren vivienda y empleo, que la ciudad funcione, son sólo unos ejemplos.
Pero en lugar de eso, los gobernantes locales se han convertido en los “Pimpinelas” contra la oposición, discutiendo ante las redes una pelea que poco interesa al vecino. Se juegan mucho, sí. Quizá demasiado. Y cuando el poder y el dinero está en juego, todo parece valer. Calumnia que algo queda.
El problema es que, mientras tanto, Ejea se distrae, no avanza. Y cada minuto invertido en el barro es un minuto perdido para construir una política municipal seria, constructiva y de futuro. La ciudadanía no necesita gladiadores, sino gestores competentes. Pero parece que algunos han olvidado que la democracia no se defiende con filtraciones y medias verdades, sino con trabajo y decencia.