Herodoto y Ejea de los Caballeros

Político mentiroso

Fiestas de Ejea y saludo de la alcaldesa. Si algo ha quedado a oscuras en este saludo no ha sido el sol, sino la gestión de este mandato.

El eclipse que no fue

Recurre usted a Heródoto para dar solemnidad a su discurso, y lo hace, además, mal. Porque si de citar a Heródoto se trata, seamos completos: es el mismo autor al que ya en la Antigüedad Plutarco dedicó un tratado entero «Sobre la malicia de Heródoto» para denunciar sus exageraciones, sus medias verdades y su gusto por adornar la historia allí donde le convenía. En eso si se le parece usted.

Cicerón cual Lamban de su época lo llamó «padre de la Historia», sí, pero la tradición también lo señaló como «padre de la mentira»: inflaba los ejércitos persas hasta cifras que ningún historiador serio sostiene hoy, mezclando testimonios de segunda y tercera mano sin verificarlos, confundía geografías, y construía sus crónicas más para conmover y moralizar que para informar con rigor.

Si usted quería un cronista fiable para legitimar su metáfora, eligió mal. Si lo que buscaba era un cronista que embelleciera la realidad hasta hacerla irreconocible, entonces sí, la elección ha sido perfecta, y quizás más reveladora de lo que pretendía, igual como su mandato actual, todo propaganda.

Porque eso es exactamente lo que ha hecho usted con este saludo: adornar hasta hacer irreconocible un balance de mandato desastroso donde directamente usted no esta, ni se la espera.

Un discurso que huye del municipio

Cuenta usted eclipses, batallas entre medos y lidios,  y reflexiones de Irene Vallejo. Todo menos Ejea. En el que usted misma califica como «el último saludo del mandato» no hay una sola línea sobre lo que se ha hecho, porque presentar la chapuza de la residencia de ancianos, o el velódromo de la Llana, es de todo menos glamuroso. Ni una inversión empresarial, ni un problema vecinal, ni una autocrítica ni gestionada ni solucionada.

Se refugia usted en la literatura precisamente cuando tocaba hablar de gestión. Mas de tres años de mandato resumidos en «trabajar y ser buenos» no es un balance, es una huida.

El dolor ajeno como decorado

Y en esa fuga, además, se permite pasar por los incendios de Orés y Asin como quien pasa las páginas de un libro. Dice que «no quiere parecer negativa» justo después de dedicar varios párrafos a la tragedia y la impotencia. Sin embargo esa misma frase la delata, si hay que aclarar que uno no quiere sonar negativo es porque el texto, lo es.

Utilizar el sufrimiento ajeno como contraste dramático para después no proponer ni una sola medida concreta exceptuando «todos tenemos que poner medios» que no compromete a nada no es sensibilidad, es un uso partidario constante a lo que ya nos tiene acostumbrados, no es nuevo.

El arte de no decir nada

«Concordia», «cohesión», «buenas actitudes», «sentido común»: nada de esto compromete a nada porque nadie podría estar en desacuerdo con ello. Es el lenguaje de quien no tiene proyecto ni equipo y lo disimula como puede. Un vecino que termine de leer su saludo no sabrá qué se ha hecho por Ejea, pero sabrá que usted cree que hay que ser buenos. Con eso no se arreglan calles, ni se limpia un monte calcinado.

La despedida que en realidad es campaña

Y cierra usted con la promesa de que en 2027 podrá «volver a saludarnos». Ahí está, por fin, la verdadera intención del texto, no es un saludo de fiestas, es un anuncio de continuidad en la que no cree, por eso ya se ha encargado de estar en las listas para ser diputada en Cortes de Aragón, no vaya a ser que la sorpresa y el sorpaso llegue.

Lo que Ejea merece

Ejea necesita que otros la eclipsen a usted, no necesita ni medos, ni lidios, ni citas prestadas. Necesita gestores honestos que trabajen para el pueblo no para ellos mismos, con sus aciertos y sus fracasos dichos por su nombre. Mientras eso no llegue, sepan los vecinos que cuando un discurso institucional se llena de literatura es, casi siempre, porque la gestión no da para más.

Feliz fiestas de la Virgen de la Oliva a todos, también a los cristianos, que parece que su cartel se olvida en honor a quien son las fiestas.

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