Hay decisiones políticas que pueden discutirse, matizarse o incluso comprenderse. Y luego está lo que ha ocurrido en Ejea con el programa Volveremos: una renuncia difícil de justificar, económicamente perjudicial y socialmente incomprensible.
Porque Ejea no se ha quedado fuera por azar, ni por un tecnicismo, ni por un error administrativo. Se ha quedado fuera por voluntad propia, por una decisión política que ha tenido un coste directo para el comercio local y para la economía de la ciudad. Y eso, en un contexto de consumo débil y negocios tensionados, no es un detalle menor: es un golpe.
Una renuncia que nadie entiende
Mientras municipios como Tarazona, Calatayud, Borja o Cariñena han aprovechado un programa autonómico que inyecta liquidez inmediata en el comercio local, Ejea decidió descolgarse. Y lo hizo con argumentos que, puestos bajo la luz, se deshacen como papel mojado.
Se dijo que en 2025 quedaron 5.810 euros sin ejecutar. Se dijo que solo participaron seis comercios. Se dijo que el programa “no encajaba” con la idiosincrasia local.
Pero la pregunta es inevitable: ¿Por qué en Ejea no funcionó lo que sí funcionó en otros municipios similares?
La respuesta es incómoda, pero evidente:
- No hubo una campaña de comunicación.
- No se trabajó con la asociación de comerciantes.
- No se coordinó con el Gobierno de Aragón.
Sin hacer nada por parte del gobierno local, se realizaron 2.535 transacciones por un importe de 351.590 € a traves de Volveremos (…y dicen que no funciona en Ejea).
El problema no era el programa. Era su gestión.

La alternativa local: más cara y menos eficiente
Tras renunciar a un sistema en el que el Gobierno de Aragón financia aproximadamente el 45 % del presupuesto, el Ayuntamiento anunció el Bono Ejea como si fuera una solución brillante.
Pero la realidad es otra: Los 35.000 euros del bono local salen íntegramente del bolsillo municipal. Con Volveremos, la aportación habría sido casi la mitad.
Y para rematar la paradoja, después de rechazar la ayuda autonómica, el Ayuntamiento pidió financiación al Gobierno de Aragón para su nuevo plan. La respuesta fue la esperable: no se puede subvencionar lo que sustituye a un programa rechazado voluntariamente.
Resultado: Ejea se queda sin el programa autonómico y paga al 100 % su alternativa local. Otros municipios, mientras tanto, han multiplicado el impacto económico gracias a la colaboración institucional.

El coste real: menos ventas, menos movimiento, menos futuro
La renuncia a Volveremos no es un gesto simbólico. Tiene consecuencias:
- Menor efectividad en el aumento de las ventas.
- Menor atractivo para los consumidores de la comarca.
- Menor competitividad frente a otros municipios.
- Doble coste financiero para el Ayuntamiento.
- Menor apoyo a un sector que ya venía sufriendo.
En un momento en el que cada euro cuenta, Ejea ha decidido prescindir de una herramienta que otros municipios han aprovechado con tremendo éxito.
Una decisión que exige explicaciones
La gestión municipal en este asunto no es solo discutible: es preocupante.
- Ha sido técnicamente deficiente.
- Ha sido económicamente perjudicial.
- Ha sido políticamente irresponsable.
- Ha sido socialmente injusta con el comercio local.
Ejea no necesitaba improvisación. Necesitaba visión, coordinación y responsabilidad. Y lo que ha recibido es justo lo contrario.