En las reuniones que los gestores de nuestro Ayuntamiento han mantenido en los pueblos y barrios, hemos escuchado reiteradamente a los miembros de Izquierda Unida, socios del equipo de gobierno, presumir de haber frenado la intención del PSOE de poner a la venta algunas viviendas de propiedad municipal.
Su acuerdo de gobierno incluía paralizar esa propuesta y destinar dinero público a rehabilitar dichas viviendas para después ofrecerlas a familias en situación vulnerable.
El modelo del Ayuntamiento: Una estulticia que no sale gratis.
Hagamos números sobre las 11 viviendas publicas que se han señalado para rehabilitar; 1 en Valareña, 4 en Farasdués y 6 en Pinsoro.
La estrategia actual de rehabilitar para alquilar a precios «baratos» (300 €) es, sobre el papel, una trampa de liquidez.
Inversión inicial: Reformar 11 viviendas a razón de 75.000 € cada una supone un desembolso genérico de 825.000 € (unos 200.000 € serían aportados por el Ayuntamiento, y el resto con subvenciones recibidas de unos u otros Entes Púbicos superiores según fructifiquen las gestiones de las solicitudes….).
Ingresos brutos:
Con un alquiler de 300 €, el consistorio recauda 39.600 € anuales.
Si restamos el mantenimiento preventivo, los seguros, la gestión administrativa y la morosidad recurrente en el sector público, el retorno real se diluye.
El Ayuntamiento tardaría más de 25 años solo en recuperar la inversión inicial, sin contar con que, para entonces, las viviendas necesitarán una nueva reforma integral.
Es un modelo de «suma cero» donde el dinero público queda enterrado en ladrillos que el Ayuntamiento gestiona con torpeza.
La alternativa ignorada: Subvencionar la propiedad
Frente a esto, existe la opción de la venta a bajo precio con subvención a la reforma, un modelo que el Ayuntamiento de Ejea parece evitar por puro afán de control burocrático.
Si el consistorio vendiera esas 11 viviendas, por unos 40.000 € de media, a jóvenes, familias monoparentales, con problemas de violencia, ó rentas medias-bajas, ingresaría de facto unos 440.000 € en las arcas municipales.
Subvención inteligente: Si en lugar de realizar las correspondientes reformas cada casa, el Ayuntamiento ofreciera una ayuda al 50% de la reforma de cada propietario (limitada, por ejemplo, a 15.000 € por vecino). El coste para las arcas sería de 165.000 €.
Resultado: El Ayuntamiento no solo no perdería dinero, sino que tendría un superávit neto de 275.000 €, que podría destinar a otros fines sociales para combatir la pobreza y la desigualdad social, ahorrándose además, el mantenimiento eterno de esos inmuebles.
¿Por qué esta opción es mejor para Ejea?
La diferencia fundamental no es solo económica, es social.
El inquilino de una vivienda pública suele ser un residente de paso, que no garantiza el asentamiento de población.
El propietario que invierte su propio dinero y recibe una ayuda para reformar su casa es un vecino que echa raíces. Al subvencionar la reforma al 50 %, el Ayuntamiento incentiva que sea el propio ciudadano quien cuide su patrimonio, a la vez que facilita el acceso a la vivienda en las entidades financieras. Sin embargo, el consistorio ejeano prefiere adjudicar estas viviendas bajo la senda del «Alquila Ejea», manteniendo el control de las llaves, pero siendo incapaz de frenar el deterioro de las viviendas.
Conclusión:
Seguir gastando 75.000 € de dinero público en viviendas para alquilar por una miseria no es política social, es una gestión ineficiente de los recursos.
Ejea necesita menos inquilinos tutelados y más ciudadanos propietarios. Mientras el Ayuntamiento no entienda que es más rentable ayudar a comprar que gestionar mal el alquiler, nuestros pueblos seguirán siendo un museo de andamios, pagados con nuestros impuestos.