Hace unos días, la demostración de fuerza de Vox en Ejea, dejo a todos muertos, el relato de que la mayoría eran de fuera no se lo creen ni ellos. Hoy nos despertamos con que en los carteles de Pilar Alegría no aparece el logo del Psoe, o aparece en tamaño ridículo, se supone que se avergüenza de ello y realmente no la culpo, una por un plato de lentejas pierde la dignidad si alguna vez la tuvo. Tampoco hay nada nuevo bajo el sol, en Andalucía ya hicieron lo mismo cuando se enfrentaron a Juanma Moreno.
En el PSOE ejeano se distinguen tres categorías claras:
- La élite: no más de 5-10 personas que viven directamente de la política y que lucharán con uñas y dientes para seguir «chupando de la teta».
- El grupo intermedio: maestros, funcionarios, pseudointelectuales y similares. Es un colectivo numeroso, gente con criterio y generalmente de edad media o avanzada. Están sufriendo mucho con lo que está haciendo Sánchez —es de traca— y se nota su malestar. Muchos de ellos leen, se informan y no son ajenos a los desmanes del presidente del Gobierno. El PSOE perderá bastantes votos de este sector, directamente dejaran de votar o cambiaran su voto algo más razonable.
- Los fanáticos: que a su vez se dividen en dos subgrupos:
- Los de origen, por tradición familiar o por historias como «abuelo fusilado en la guerra», que votarían a Sánchez aunque les mostraras un vídeo abusando de un niña.
- Los de capacidad física e intelectual limitada pero enganchados al sistema clientelar: a ellos, a sus hijos, mujeres, maridos, novias o queridas —da igual el parentesco— les ha colocado el PSOE local. Su inutilidad para encontrar trabajo por sus propios medios los ata a los puestos de técnicos, bedeles o similares, los hay en todos sitios en la interminable estructura de colocación del Ayuntamiento.
La particularidad de Ejea es que El Psoe no se está debilitando por un gran escándalo (aunque haberlos haylos) ni por una crisis concreta. Su desgaste procede de tres errores acumulativos que ya están teniendo consecuencias reales en el municipio que tu quizás no la ves, o no la quieres ver, pero ya esta afectando.
La decadencia nos comerá
El primero es simplemente que gobernar deja de ser construir proyectos ilusionantes y pasa a convertirse en un ejercicio constante de defensa, frente a las críticas de la oposición, frente al Gobierno de Aragón o frente a problemas cotidianos. Cuando todo se vuelve urgente porque hay que solucionar la ultima queja, nada es verdaderamente prioritario. Se funciona a salto de mata. Y cuando esta dinámica se prolonga durante meses y años, el vecino empieza a sentir que las cosas no avanzan, que el día a día pesa más, y se va desconectando casi sin darse cuenta.
El segundo error aparece cuando el primero ya ha hecho mella, y es el de las explicaciones constantes y el victimismo. Cada decisión o cada problema llega acompañado de matices, justificaciones y señalamientos siempre hacia otros, el Gobierno autonómico del PP, la oposición o a los propios vecinos que son incívicos y ensucian mucho o en nuestro caso a IU culpable pues tenemos que hacerle caso a sus propuestas desnortadas como la supresión total de la energía eólica y solar del municipio o la cacicada de montar una residencia de ancianos en el pueblo de los concejales de IU. Tomado de forma aislada no parece grave, pero el ruido se acumula y genera una sensación incómoda: la de que siempre hay una excusa y la de que algo pasa en el pueblo, todo esta muy parado. El elector ya no discute ni se moviliza, simplemente se aleja o empezara a mirar otras opciones.
El tercer error es el más silencioso y, a la vez, el más difícil de revertir: la pérdida de una visión de futuro clara. Tras décadas gobernando con mayorías cómodas, las decisiones parecen cada vez más desconectadas entre sí. Solo hay que fijarse en los plenos y la desgana con las que el equipo de gobierno los afronta, la alcaldesa enganchada al móvil perdida en sus pensamientos, pensando «Uf, que pesar, aquí tantas horas rodeada de tanto torpe», que ella ya es una socialista caviar, y los asuntos mundanos del pueblo le da más grima que placer.
Una semana el presupuesto, otra que las farolas no funcionan, otra las criticas por la suciedad, que pereza. Cada momento tiene su propia lógica inmediata, pero el relato que durante años protegió al partido ya no sostiene de ninguna manera, ni siquiera los concejales gobernantes están unidos. No se trata de un problema puntual ni de una mala racha, sino de un desgaste constante tras tantos años de abuso en el poder.
El PSOE de Ejea no se enfrentara únicamente a las elecciones municipales de 2027. Se enfrentara a las consecuencias de haber funcionado demasiado tiempo en modo abusivo, y de acoso a sus ciudadanos, mientras la oposición ganara visibilidad y poder.
Este análisis encaja bastante bien con la realidad actual, Teresa Ladrero se ha dejado todas opciones abiertas, podrá ser diputada en cortes de Aragón, diputada por DPZ, o alcaldesa y por si fallan estas dos ultimas opciones siempre le quedara el primera y es que como dice mi amigo Antonio un ladrón es igual que un político, nunca para de robar hasta que no lo cogen, así que ningún ladrón se mantiene eternamente, igual que los políticos, siempre acaban cayendo.