Polémica estéril con el Bono Comercio de Ejea 2026

ASIEJEA Votó a favor del Bono Comercio de Ejea 2026

En el pleno celebrado el pasado 01 de junio ASIEJEA votó a favor del Bono Comercio de Ejea 2026. No obstante, previamente el compañero concejal Sr. Landa realizó un acertado artículo de reflexión (leer artículo) con una crítica hacia el equipo de gobierno municipal sobre la gestión deficitaria realizada con el asunto. Pero el problema no es sólo la crítica. El problema es no querer entenderla y asumirla.

El problema no es sólo la crítica. El problema es no querer entenderla y asumirla

Hay responsables políticos que, cuando reciben una crítica fundamentada, aportan datos, explican decisiones y responden a los argumentos planteados. Y hay otros que optan por el victimismo, la sobreactuación y los ataques personales para intentar desviar la atención del verdadero debate.

Eso es exactamente lo que ha ocurrido con la polémica del programa Volveremos y el denominado Bono Comercio de Ejea.

Como ya se sabe, ASIEJEA publicó un artículo crítico en el que se cuestionaba una decisión política muy concreta: la renuncia del Ayuntamiento de Ejea a adherirse al programa Volveremos del Gobierno de Aragón, la creación posterior de un programa municipal alternativo y, finalmente, la solicitud de financiación autonómica para ese mismo programa que había sustituido voluntariamente al autonómico.

La cuestión era sencilla. Si existía un programa autonómico específicamente diseñado para impulsar el comercio local, parcialmente financiado por el Gobierno de Aragón y abierto a los municipios aragoneses, ¿qué sentido tenía abandonarlo para crear otro propio y posteriormente pedir una subvención directa para financiarlo? Esa es la pregunta.

Atacar al mensajero

Y hasta ahora sigue sin existir una respuesta convincente. Sin embargo, lejos de responder a esa contradicción política, la concejala responsable prefirió recurrir a una estrategia que cada vez resulta más habitual cuando faltan argumentos: atacar al mensajero.

En lugar de explicar de forma convincente sus decisiones se lio con una serie justificaciones dispares y, finalmente, optó por acusar de mentir al autor del artículo y por convertir el debate político en una cuestión personal, haciéndose la víctima y diciendo sentirse decepcionada.

Pero la política no consiste en sentirse decepcionada. La política consiste en rendir cuentas. La política no consiste en decir que nadie había preguntado antes. La política consiste en responder cuando se pregunta. La política no consiste en recordar quién votó qué en una comisión o en un pleno. La política consiste en explicar por qué se toman determinadas decisiones y cuáles son sus consecuencias.

Y aquí es donde la respuesta dada resulta especialmente reveladora. Porque en ningún momento se desmontó el núcleo de la crítica. No se explicó por qué los contribuyentes ejeanos deben asumir el coste íntegro de una actuación que podía haber contado con financiación compartida.

Simplemente se intentó trasladar el debate al terreno personal. Y cuando un gobernante abandona el debate de los hechos para refugiarse en las emociones, normalmente es porque los hechos no le acompañan.

La intervención de ASIEJEA en el Pleno fue clara

Por otro lado, la intervención de ASIEJEA en el Pleno fue clara. No se atacó a ninguna persona. No se cuestionó la necesidad de apoyar al comercio local. No se criticó la existencia del Bono Comercio Ejea. Lo que se cuestionó fue la lógica política y económica de la decisión adoptada.

Y esa diferencia es fundamental. Porque una cosa es apoyar al comercio local. Y otra muy distinta es gestionar mal las herramientas disponibles para hacerlo.

Lo más preocupante de todo es la impresión que se transmite a la ciudadanía. En lugar de actuar como un gobierno seguro de sus decisiones, capaz de defenderlas con resultados, se adopta una actitud propia de quien está instalado en la confrontación permanente.

Da la sensación de que algunos miembros del equipo de gobierno se comportan como si estuvieran en la oposición, buscando culpables, enemigos y agravios, cuando la responsabilidad de gobernar exige justamente lo contrario: serenidad, autocrítica y capacidad de asumir errores.

Porque sí, los gobiernos también se equivocan. Y reconocer un error nunca debilita a un responsable público. Lo que lo debilita es negar la realidad cuando los hechos son evidentes. El debate nunca tiene que ser el artículo de opinión . El debate no puede ser una publicación en redes sociales. El debate no tiene que ser una cuestión personal. El debate era y sigue siendo una pregunta muy sencilla:

¿Por qué se rechazó un programa autonómico destinado al comercio local para después solicitar financiación autonómica para un programa propio que perseguía exactamente el mismo objetivo?

Hasta que esa pregunta tenga una respuesta convincente, la crítica seguirá siendo legítima, necesaria y plenamente justificada. Porque la obligación de la oposición es fiscalizar. Y la obligación de quien gobierna es responder. No victimizarse.

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